Los dulces “calorías vacías” ¿tienen cabida en una dieta equilibrada?

El azúcar, nos proporciona energía necesaria para el buen funcionamiento de nuestro cerebro, el sistema nervioso, los músculos, los ojos, los glóbulos rojos… Como siempre, lo difícil es buscar el equilibrio. Los 25 gramos de azúcar al díarecomendados, no es difícil superarlos (una lata de refresco tiene 40 gramos)

Ni sí ni no, ni todo ni nada… Con el dulce y más concretamente con el azúcar, cuánto, cómo y cuándo es la clave.

La lactosa (azúcar inocuo) contenida en la leche materna, es nuestro primer contacto con el sabor dulce. A tenor de la felicidad que produce en el bebé, parece obvio que será una relación difícil de romper en el futuro.

Lo cierto es que el azúcar hace que nuestro cuerpo produzca dopamina, compuesto químico que activa en nuestro cerebro la sensación de placer. Por si fuera poco, además libera serotonina (aporta sensación de tranquilidad) y betaendorfinas(relacionadas con la euforia). Está claro que el consumo de azúcar y dulces, nos ayuda a sentir placer, alegría, ánimo y tranquilidad.

Sin embargo, esta sensación de energía brindada por el azúcar, desciende rápidamente cuando el organismo, buscando el equilibrio, responde a la subida de azúcar mediante la producción de insulina. Es entonces cuando una nueva sensación de “necesidad” de azúcar, nos empuja a seguir consumiendo dulce. Un círculo vicioso peligroso.

No podemos olvidar que los dulces son alimentos repletos de “calorías vacías”, y que su consumo incide en el aumento desproporcionado de grasas en el cuerpo.

Entonces ¿CUÁNTO?

Una cantidad adecuada de azúcar, es convertida por la insulina en glucosa, que trasladada al torrente sanguíneo, es absorbida por los músculos en forma de energía (glucógeno). Los excesos de glucosa no requeridos por los músculos, pasan en cambio a formar y rellenar los depósitos de grasa que tanto nos cuesta luego reducir. Si, si, los “michelines”.

Y ¿CUÁNDO?

Si hay un momento del día dónde el efecto del azúcar es menos pernicioso, ese es por la mañana. Con todo el día por delante, los constantes requerimientos de energía harán de su consumo un mal menor. Todo lo contrario que cuando lo consumimos por la noche.

Y en general, durante y después del ejercicio físico, la demanda generada por parte de los músculos “vacíos”, convertirá el azúcar en glucógeno y no en grasa.

Esto nos ayuda sin duda a dimensionar el consumo de azúcar antes catalogado como “adecuado”. ¿Cuánta energía consumes a lo largo del día?

Respecto al CÓMO, recordamos de nuevo que el azúcar está presente en numerosos alimentos naturales, característica ésta, que los convierte en más apropiados a la hora de su introducción en la dieta.

Dicho lo cual, y al igual que ocurre con el resto de alimentos y sus nutrientes, eliminar NO, adecuar SI.

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Controlar la cantidad de grasas consumidas, no significa renunciar al sabor

Esta semana, la receta de la Escuela infantil implicaba utilizar la técnica del papillote. Una técnica estupenda para demostrar que la reducción de grasas no está reñida con la posibilidad de potenciar el sabor delos alimentos. En este caso el pescado y las verduras utilizadas en la receta

16-03-11 PapilloteA la vista de los altos índices de colesterol manifestados en los últimos años, junto con su detección a edades cada vez más tempranas, parece indudable la necesidad de concienciarnos sobre la idea de reducir de forma notable la ingesta de grasas en nuestra dieta, a la vez que incorporamos a la misma alimentos ricos en fibras y vitaminas (verduras).

Éstos últimos, resultan habitualmente poco atractivos para los niños, lo que dificulta su incorporación natural a la dieta.

Por otro lado, conviene recordar que una manipulación incorrecta de estos alimentos (largo tiempo de cocción, defecto o exceso de aceite…)disminuye sus bondades por la pérdida de algunas de sus propiedades más notables (por ejemplo, las vitaminas hidrosolubles).

Teniendo en cuenta las valoraciones anteriores, la técnica del papillote se manifiesta como una alternativa ideal. Por un lado, incorporamos las verduras en formato guarnición (en pequeños trozos), suaves, con sabor, y gran colorido (variedad), facilitando su “aceptación”. Por otro lado, incorporamos las proteínas del pescado evitando un consumo relevante de grasas (en la técnica del papillote los alimentos se cuecen con sus propias grasas siendo estas eliminadas durante el proceso, pero conservando casi intactos todos los nutrientes y vitaminas que facilitan la digestión).

La técnica del papillote es una técnica sencilla y fácil de reproducir en casa, ideal para compartir el momento de cocinar con los niños.

Proceso:

  1. Envolver los alimentos en papel de barba o aluminio (formando un paquete bien cerrado herméticamente)
  2. Proceder a una cocción corta en el horno (12 y 20 minutos según el alimento) ya una temperatura media (180º

Lo dicho, podréis comprobar como los pescados y las verduras adquieren una textura más tierna y sabrosa que cuando están hervidas o asadas, y apreciareislas fragancias que desprenden.

No hay excusas para preparar con vuestros hijos una cena rápida, sabrosa y saludable como el papillote de merluza con verduras realizado esta semana.

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