sin proteinas no hay vida

Sin proteinas, no hay vida

 ¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LAS PROTEINAS?

Las proteínas son moléculas muy importantes para el cuerpo. Participan en el crecimiento y el mantenimiento de los tejidos del mismo, como los músculos, la piel, el pelo, las uñas, los órganos internos, e incluso la sangre. Son responsables de la formación de hormonas y anticuerpos, regulación del pH y de la coagulación de la sangre, contracción muscular…

Las proteínas tienen que ir renovándose continuamente, cambiando las viejas por otras nuevas, para que nuestro organismo pueda funcionar con normalidad. Nos ayudan a mantener un aspecto joven. Las proteínas no consumidas, el organismo las “saca” de los músculos para proteger órganos vitales como el cerebro o el corazón. Los músculos pierden su firmeza y los tejidos se tornan flácidos

Aminoacidos de las Proteinas

Las proteínas están formadas por aminoácidos. En total, existen 22 tipos de aminoácidos. De todos ellos, el organismo es capaz de generar 13 (aminoácidos no esenciales), mientras que los otros 9, se obtienen a partir de los alimentos ricos en proteínas (aminoácidos esenciales).

EFECTOS DE UN DESEQUILIBRIO EN EL CONSUMO DE PROTEÍNAS

La falta de proteínas en el cuerpo puede tener las siguientes consecuencias:

  • Baja resistencia a las infecciones
  • Bajos niveles de energía y sensación de cansancio
  • Debilitamiento en la piel, el cabello y las uñas
  • Lenta recuperación ante heridas…

El exceso de proteínas tampoco es bueno. Estas no se almacenan en el cuerpo como ocurre con el caso de las grasas. Eso obliga a órganos como los riñones a realizar un esfuerzo excesivo para eliminar los excesos. Un esfuerzo que también tiene sus consecuencias.

proteina del huevo

¿CUÁNTO Y CUÁNDO SERÍA ADECUADO?

Las necesidades de consumo de proteínas de las personas que practican deporte, es muy superior a las de aquellos que llevan una vida más sedentaria. Las personas con un estilo de vida sedentario necesitan diariamente 0,8-1 gr de proteína por cada kg de peso. Los deportistas en cambio, deberían consumir entre 1 y 1,4 gr por kg de peso para compensar consumo interno de proteínas durante y después del ejercicio.

El momento de la ingesta de las proteínas, puede ser más importante incluso que la cantidad. Antes recordábamos que las proteínas no se almacenan por lo que el consumo diario de las mismas debe ser repartido entre las distintas comidas del día. Y si se hace deporte, su ingesta después del ejercicio es aún más relevante.

El consumo de proteínas al finalizar el ejercicio, ayuda a reparar el daño muscular que se produce durante el entrenamiento. No olvidar complementarlo con los carbohidratos para recuperar también el glucógeno (lo veremos en próximos consejos).Un ejemplo podría ser el siguiente: 2 rebanadas de pan (30 g carbohidratos) + 2-3 lonchas de jamón cocido natural (7-10 g de proteínas).

En el próximo consejo veremos que alimentos aportan proteínas y como equilibrar su consumo diario. No te lo pierdas. Te esperamos en las Escuelas de cocina Kitchen

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Aprender a comer, eliminar las dietas de nuestras vidas

A la vuelta de Semana Santa o de cualquier periodo vacacional,renovamos nuestro propósito de “hacer una dieta que reduzca los kilos ganados por los excesos vacacionales”. Dietas que nos desesperan y que tras un resultado aprentemente positivo, el conocido como “efecto rebote” nos devuelve a la realidad. Además, cada dieta produce una merma en la capacidad del metabolismo de quemar calorias con la misma intensidad. Alimentación equilibrada, habitos saludables…. la única “dieta” con resultados positivos.

Gozar de una buena salud durante toda la vida, viene determinado en buena parte por nuestros hábitos, y entre ellos, especialmente los alimentarios.La ventaja de un hábito es su carácter automático. No requiere pensar, no exige un esfuerzo desmesurado, ni una motivación a prueba de bombas. Nada que ver con una vida de dietas, dónde el esfuerzo radica en convencernos de que cada una de ellas es la definitiva. Por fin!!!

Debido a lo anterior, y al aprendizaje vivido en nuestras propias carnes, estáen nuestras manos inculcar a los niños el valor de los hábitos saludables y la relevancia de una alimentación equilibrada desde pequeños. Ya sabemos que las conductas aprendidas en la infancia y la pre adolescencia,tienen muchas probabilidades de acompañarnos el resto de nuestra vida.

3 Principios a tener en cuenta

Principio 1:  El equilibrio no se alcanza mezclando excesos con carencias (todo y nada)

No se puede vivir permanente a dieta, ni tampoco generando teorías erróneas que nos hacen más sencillo no sentirnos culpables de los excesos: “El fin de semana me relajo en lo concerniente a hábitos saludables, porque entre semana me cuido bastante”. Comer por dos el fin de semana, y saltarnos comidas entre semana favorecido por el ajetreo de los días, no ayuda a mantener una alimentación equilibrada, y mucho menos a que nuestro organismo se convierta en nuestro mejor aliado. Comidas copiosas que exigen esfuerzos sobrehumanos a nuestro metabolismo, mezclado con jornadas dónde ingestas escasas le obligan a ralentizar más de lo habitual su proceso (falta de calorías que quemar). En definitiva, el metabolismo se vuelve loco y eso nunca es bueno.

Principio 2: Consumir calorías, quemar calorías. Un ejercicio de suma cero

“Dime cuantas calorías consumes y te diré cuántas tienes que quemar”

Pocas cosas parecen tan sencillas (en la teoría por supuesto). Salvo algunas excepciones (todos conocemos alguna), en las que algunos metabolismos demuestran una enorme capacidad para quemar calorías, evitando así que estas se conviertan en grasa innecesaria (un auténtico chollo en ocasiones y una enfermedad en otras), a la mayoría, una alimentación “normal” nos exigirá introducir en nuestras jornadas una actividad física capaz de colaborar en el proceso de suma cero. Las calorías consumidas, deben convertirse en calorías quemadas.

Principio 3: No existen los alimentos ni las dietas milagrosas

Estamos demasiado habituados a las dietas con apellidos (la del melocotón, la de la alcachofa, la Duncan…), y a confiar en su capacidad para obrar milagros. “Esta dieta seguro que funciona, la ha hecho un amigo y también mi prima, y están encantados” nos decimos.

Casi todas están dietas se basan en “restringir” temporalmente y de manera notable alguno o algunos alimentos.

La consecuencia más habitual, es una carencia temporal de alguno de los nutrientes relevantes para el buen funcionamiento de nuestro organismo, y un efecto rebote posterior cuando reincorporemos dichos alimentos a la dieta. No salen las cuentas!

La solución, como casi siempre, el equilibrio, la medida justa…

Conocer los alimentos y los nutrientes que estos aportan, nos ayudará a componer una dieta equilibrada. La moderación, un ten con ten entre calorías consumidas y calorías quemadas,y el consumo en el momento y proporción adecuada, harán el resto.

Recordar, los carbohidratos (simples y complejos), las proteínas, (los “albañiles de nuestro cuerpo”), las vitaminas, los minerales y las grasas “buenas” tienen seguro una función relevante en nuestro organismo.

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