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Cómo afecta una mala alimentación

¿Cómo afecta una mala alimentación al futuro de tus hijos?

La alimentación es uno de los pilares fundamentales de una buena salud, y en Kitchen Academy sabemos la importancia de mantenernos saludables en todas las etapas de la vida, especialmente en la infantil, rezón por la cual, los niños necesitan conocer cómo afecta una mala alimentación.

Una mala alimentación durante la infancia, no solamente hará que los niños padezcan algunas afecciones pasajeras, como dolores de cabeza, diarreas, mareos, sino que se verán afectados con otras enfermedades. Desde la anemia hasta la desnutrición y el sobrepeso, los niños pueden experimentar cómo afecta una mala alimentación, la cual impacta su desarrollo físico y cognitivo comprometiendo dramáticamente a futuro su bienestar corporal e intelectual.

Una mala alimentación infantil comienza por ignorar sus necesidades

Existe una estrecha relación entre los hábitos alimenticios que adquieren los niños y el riesgo de presentar enfermedades a lo largo de toda la vida.

Los padres y representantes debemos estar atentos en cómo afecta una mala alimentación. Tomar en cuenta sus necesidades nutricionales es fundamental para emprender un buen camino hacia la alimentación adecuada según la etapa en la que se encuentren.

Cuando no se atienden los requerimientos nutricionales de los niños se está perjudicando el desarrollo de su cerebro, lo que afecta su proceso cognitivo y su aprendizaje, además de debilitar su sistema inmunológico, y por lo tanto aumentar su exposición a infecciones. La sobrealimentación, el consumo excesivo de alimentos procesados altos en calorías vacías y el desconocimiento de los contenidos de los productos que están disponibles, conducen a una alimentación pobre en valores nutricionales.

¿Qué necesitan los niños para crecer sanos?

Saber cómo afecta una mala alimentación en los niños nos puede ayudar a tomar acciones desde sus primeras etapas de crecimiento, una vez hayan dejado la lactancia materna.

El ser humano solo necesita alimentos que le proporcionen nutrientes y energía en cantidades suficientes. Los nutrientes se encuentran en los alimentos, pero ningún alimento posee todos los nutrientes necesarios, de manera que debe mantenerse el consumo de diferentes grupos: carnes, cereales, grasas y aceites, huevos, leche, leguminosas, pescado, verduras y frutas, entre otros.

Por lo tanto, una alimentación saludable durante la infancia debe ser variada, tanto en su presentación como en preparación y composición, y tener los valores nutricionales ajustados a las necesidades y características de los niños. Además, debe estar distribuida durante todo el día, adaptada a las condiciones y estilo de vida de cada niño.

Si pensamos en las principales características de una dieta saludable, se debe considerar el equilibrio, la variedad y la moderación.

Pirámide de la Alimentación Saludable

También puede ocurrir que la alimentación sea abundante pero pobre en nutrientes, es decir, inadecuada por incluir exceso de carbohidratos, sal, azúcar o con grasas de baja calidad. Una guía que puede ayudarnos a establecer las pautas para una buena nutrición infantil es la que muestra la Pirámide de la Alimentación Saludable, en la que se muestran los siguientes alimentos:

  • Carnes, huevos y pescados como fuentes de proteínas que ayudan al desarrollo de los músculos, y al crecimiento integral del niño. Deben estar presentes en las tres comidas principales.
  • Los cereales (arroz, pan y pasta) y las patatas deben estar presentes en la dieta para aportar la energía necesaria.
  • Hortalizas y frutas también deben ser parte indispensable de la dieta de cada día durante todo el día.
  • Lácteos (queso, leche y yogur) son los alimentos necesarios para aportar el calcio que requieren los niños para el desarrollo de sus huesos.
  • Aceites de origen vegetal (girasol, maíz y oliva, preferiblemente), como fuente de grasas sanas para el funcionamiento de diferentes órganos.
  • Otros alimentos como embutidos, bollería, dulces o chuches pueden consumirse con moderación.

 

¿Es verdad que nuestros hijos deben comer de todo?

¿Cómo afecta una mala alimentación?

Una mala alimentación debe ser una alarma para los padres, maestros y autoridades gubernamentales de todos los países, pues las consecuencias de esto no solo la padecen los niños, sino su familia y todo el sistema que lo rodea. Una de las principales consecuencias es la desnutrición infantil, la cual tiene una lista de secuelas asociadas con la falta de alimentos y nutrientes, como son:

  • Desarrollo corporal limitado
  • Desarrollo cognitivo limitado
  • Bajo desempeño escolar
  • Limitación en el aprendizaje
  • Pocas habilidades cognitivas, emocionales y sociales
  • Limitaciones en su desempeño productivo en la edad adulta

Síntomas evidentes

  • Un niño que no mantiene una dieta saludable y no recibe los aportes nutricionales necesarios es débil, lánguido, con poca capacidad de concentración y por lo tanto bajo rendimiento escolar.
  • Otra evidencia de cómo afecta una mala alimentación es la cantidad de veces que se enferman los niños, pues tienen un sistema inmunológico débil por lo tanto es blanco fácil de infecciones ocasionadas por virus y bacterias.
  • Gripes, catarros, infecciones de oídos y garganta, tos, dolores de estómago, cefaleas, mareos, entre otros, también nos dicen cómo afecta una mala alimentación en los niños.
  • Los niños que no comen bien, suficiente, variado y balanceado, se muestran inseguros y con poca capacidad de manejarse emocionalmente frente a su grupo social.

Otros signos de cómo afecta una mala alimentación

La carencia de nutrientes, fibras y proteínas ocasionan pelo y uñas débiles, problemas dermatológicos, lesiones en las encías y debilidad dental, lo que promueve la aparición de caries.

Niños con sobrepeso indican una alimentación desbalanceada, lo que ocasiona deficiencia de nutrientes y proteínas y origina obesidad con déficit de minerales como hierro, principalmente. Los niños que no desayunan completo, incluyendo todos los grupos nutricionales, presentan poca concentración y bajo rendimiento, y por lo tanto bajas calificaciones.

El cerebro necesita para su funcionamiento suficiente glucosa, preferiblemente procedente de fuentes naturales como las frutas frescas o frutos secos; además necesita carbohidratos para responder adecuadamente a los retos escolares y físicos diarios. Dar a los niños alimentos con alto valor nutricional es la mejor forma de contribuir con su correcto desarrollo físico y cognitivo, y a la vez, disminuir las posibilidades de que adquieran enfermedades.

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