1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Sin valoración todavía)
Cargando…
alimentación

Qué bien come mi niño

Algunos padres pueden jactarse de la alimentación de sus niños; otros por el contrario ven en la alimentación de los pequeños un verdadero dolor de cabeza. Es una especie de batalla eterna entre los padres con niños que logran una alimentación regular y aquellos que aún no lo logran.

Sin embargo no es una cuestión que no tenga solución, se trata de ir un paso delante de los pequeños y  de poner en práctica algunos métodos persuasivos como por ejemplo los cursos en nuestras Escuelas de Cocina Infantil, en donde enseñamos a los niños el valor de comer de todo, para estar saludables, no solo durante la infancia, sino también en la edad adulta.

Ahora bien, según el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, los hábitos alimenticios son esenciales para lograr la adecuada alimentación de los niños; resaltando que la responsabilidad de lograr esto recae directamente en los padres. En muchas oportunidades, la falta de tiempo para compartir en la mesa, produce que cada miembro de la familia ingiera sus alimentos en el lugar de actividades diarias –escuela, trabajo, o donde se encuentre cada uno- por ello es importante disponer de tiempo al menos una vez al día para bien sea desayunar, almorzar o cenar todos juntos.

Otra razón común está en la falta de creatividad de algunos padres para mostrar la comida a los pequeños, por eso te recomendamos ingresar al buscador de recetas, donde encontrarás platos sanos para la preparación en el hogar.

Si en algo coinciden los nutricionistas infantiles es que en la alimentación diaria del niño, la fruta y la verdura son infaltables e insustituibles. También coinciden en que no se trata solo de comer, es común que algunos padres prefieran solo dar a los niños los alimentos que a ellos les gusta y olvidan lo que verdaderamente necesitan, solo para saber que el niño comió y disfrazar el problema que se genera a la hora de la comida; precisamente eso, no es alimentación, todo lo contrario, es fomentar hábitos distorsionados, porque “es necesario estar conscientes de que la niñez es la etapa donde se crean conductas, ya sean ideales o no, para el resto de la vida”, señala la nutricionista Patricia Serafín, en su Manual de la Alimentación Escolar Saludable.

Los niños hacen lo que ven

El ejemplo es la mejor enseñanza para los niños y sobre todo la congruencia entre lo que decimos y hacemos, no es correcto pedir a nuestros pequeños que coman frutas, verduras y vegetales, cuando nosotros mismos sentimos repulsión o desagrado por alguno de estos alimentos. Mucho más importante es tener presente que al niño no debe premiársele o castigársele con alguna comida; son mensajes equivocados que se le está dando al pequeño.

El Ministerio de Sanidad y Consumo señala que la familia es el punto inicial para la detección de cualquier trastorno en la alimentación, pero para ello debe haber conciencia en el hogar en lo que se pueda estar haciendo bien, o tal vez mal. No es común hallar padres que acepten la crítica de que no están haciéndolo bien en materia de alimentación con el pequeño.

Es necesario tener en cuenta que una mala alimentación puede verse reflejado en dos casos, el primero es una mala nutrición y el segundo se trata de obesidad infantil. Según un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición del Ministerio de Sanidad, señala que el 43% de los infantes entre 6 y 9 años padece de obesidad y sobrepeso, una patología que en la etapa adulta podría generar enfermedades como la diabetes, la hipertensión, algunas de tipo cardiovascular o cerebrovascular, incluso cáncer. Otro dato, no menor, lo refleja la Organización Mundial de la Salud (OMS), quienes afirman que en el mundo existen 17,6 millones de niños. Más aún, ambos estudios revelan una conectividad entre los malos hábitos alimenticios de los padres y los de sus hijos.

Da ejemplo come frutas y ellos lo harán

Comer fruta es extremadamente saludable para nuestro organismo, no importa cual prefieras, cualquiera será beneficiosa –sandía, plátano, fresa- cualquiera ayudará a mantener en equilibrio los azucares para tu cuerpo. Lo ideal es ingerirlas enteras. Si en casa se acostumbra comer frutas de manera natural, no será un problema que los niños puedan también comerlas sin problemas. Un gran pedazo de sandía podría captar su atención por la tarde, o en vez de meriendas empaquetadas, es posible que una ensalada de frutas pueda hacerles mucha gracia. No subestimemos tampoco la posibilidad de hacerles partícipe en las compras de la familia; hacerlos partícipes de los alimentos que se adquieren y ¿por qué no? Hablar con ellos sobre los peligros que conllevarían el no consumirlos con regularidad, sin llegar a niveles en los que puedan atemorizarse, se trata solo de educarles en este sentido.

En casa, para ellos es muy beneficioso hacerlos partícipes de la preparación de los alimentos. Generalmente están dispuestos a participar en la cocina y no debes desperdiciar esa ayuda extra que puedes recibir. Los cereales naturales también constituyen una parte importante en la alimentación de los niños, por eso es posible que algunos puedan ir mezclados con leche, para potenciar los niveles de calcio y un poco de azúcar, para mantener estables estos niveles. Si comer verduras es un martirio para los más pequeños, no olvides que siempre podrás prepararlas en puré; esta comida siempre es de las preferidas para los más pequeños.

Otro tema importante es tener horas y sitios fijos para la comida, no es recomendable alternar con el paso de los días. Lo ideal es sentarse a la mesa, todos en familia y disfrutar de los alimentos, lejos de los ruidos molestos. Pero por último, hay que recordar que exactamente todos los hábitos alimenticios son producto de buenas prácticas en el hogar, por ello lo más ideal es cultivar buenas costumbres que puedan ser aprendidas por los pequeños; para que sean puestas en práctica en el hogar, en la escuela o en donde ingieran sus alimentos.

Viste también estos artículos...

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *