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Invierno y alimentación para niños

Invierno y alimentación para niños

En invierno llega el frío y con él aumentan las afecciones respiratorias de origen viral que afectan a nuestros niños. Es fundamental fortalecer el sistema inmune de los más pequeños y podemos hacerlo con una alimentación balanceada, usando los platos y productos típicos de la estación.

Los objetivos de nuestra Escuela de Cocina Infantil son la alimentación saludable y la socialización. Una de las mejores maneras de comenzar desde niño a comer sano para estar fuerte en cada estación del año, es aprender sobre los alimentos y cómo podemos combinarlos para cocinarlos. Si lo hacemos junto a familiares y amigos, ¡mucho mejor!

Cuándo empieza el invierno

El frío en ocasiones se adelanta y se hace sentir con fuerza cuando todavía se supone que estamos en otoño. Otros años, parece tardar, pasa la fecha calculada para el comienzo de la estación y aún no notamos las temperaturas invernales.

El invierno 2018 – 2019 comienza oficialmente en España el 21 de diciembre a las 23h 23m (hora oficial peninsular), según el Observatorio Astronómico Nacional. Serán casi 90 días, hasta el 20 de marzo de 2019, cuando está calculado que empiece la primavera.

¿Qué determina la fecha de comienzo de la estación más fría del año? La determina el solsticio de invierno que ocurre cuando la inclinación de la Tierra sobre su eje hace que su posición con respecto al Sol sea más alejada. La incidencia de los rayos solares disminuirá y habrán temperaturas más bajas.

El solsticio de invierno en el hemisferio norte no ocurre en la misma fecha todos los años. Quiere decir que no siempre la entrada de la estación es exactamente el día 21 de diciembre, puede suceder también el día 20 o el 22.  El cambio de estación no se manifiesta de forma abrupta. Las características propias del este período, como días más cortos, noches más largas y temperaturas bajas, van apareciendo de forma gradual hasta intensificarse para luego mermar, también de manera progresiva, cuando se acerca la primavera.

El día del solsticio será el más corto del año en el hemisferio norte, y tendremos la noche más larga del año entre el 21 y 22 de diciembre.

Alimentos de invierno para niños

En la alimentación de la estación invernal para cuidar la salud de nuestros niños y ayudar a su sistema inmune, no deben faltar:

  • Los platos de cuchara: La base líquida caliente de sopas, estofados, cocidos y fabadas, ayuda al niño a mantener el calor corporal y con ello a evitar un excesivo gasto de energía que conlleve al cansancio. Una preparación equilibrada de estos platos, le aporta las proteínas, carbohidratos, verduras y grasas necesarias para mantenerse sano y fuerte. Hay que cuidar el exceso de embutidos en las recetas que se cocinen.
  • Legumbres: Proporcionan energía, y además aportan proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Entre las legumbres están las lentejas, garbanzos y alubias.
  • Vitaminas A y C: La vitamina A ayuda a mantener sanas las mucosas. Zanahoria, brócoli, tomates, calabazas, pimientos rojos son algunos de los alimentos que la contienen. La Vitamina C ayuda a la absorción de hierro. Se encuentra en verduras como las coles, calabacín, patatas, y en frutas cítricas como naranja, pomelo, mandarina y kiwi.
  • Betacarotenos: Hacen su parte también para fortalecer el sistema inmune de los pequeños. Ejemplos de alimentos que los contienen son la zanahoria, calabaza, brócoli, acelga y espinaca.
  • Pescado azul: Es un tipo de pescado muy rico en proteínas, minerales y grasas. Una de sus ventajas es que las grasas que posee, como el omega 3, son beneficiosas para la salud de personas de todas las edades. Atún, salmón y sardina son pescados azules que podemos incorporar a la dieta de nuestros niños.
  • Agua: Aunque no apetezca tanto en esta estación como en verano, tomar agua es importante para combatir la resequedad de las mucosas ocasionada por la calefacción. Si las mucosas están resecas, no funcionarán como barrera que detenga infecciones. Debemos estar atentos a que nuestros hijos ingieran la cantidad de agua suficiente durante los días invernales.

Una actividad familiar para compartir es ir juntos a hacer la compra basada en estas recomendaciones. Resulta divertido, y a la vez didáctico, involucrar a los niños en el diseño y cocinado de los menús semanales que cuiden la inclusión de estos alimentos en desayuno, comida, merienda y cena.

Evitar los excesos invernales

En invierno no es necesario consumir más calorías, la dieta debe ser balanceada como durante el resto del año. Solo habría que incorporar más calorías en nuestra alimentación, si nos sometiéramos a temperaturas en extremo frías por mucho tiempo, lo que implicaría un alto gasto calórico que habría que compensar. La realidad es que los niños van abrigados y pasan la mayor parte del día en lugares con calefacción. Por lo tanto, no es necesario compensar su consumo calórico aumentando la ingesta de alimentos.

Sin embargo, la creencia de que se debe comer más en la estación fría está muy extendida, y debemos tener cuidado para que los niños no se excedan en la alimentación. Sobre todo, en el consumo de bollería industrial que tiene un contenido calórico elevado, proveniente de grasas y azúcares.

Invierno y frío no significan inmovilidad. Alimentación y ejercicio forman la llave perfecta para potenciar la salud infantil durante el período invernal.  La actividad física del niño no debe descuidarse en esta época. Hacer ejercicio en lugares cerrados y cálidos, es recomendable. También lo es salir al aire libre en días soleados para absorber vitamina D, básica para el crecimiento de los huesos del pequeño. Esta práctica tiene otra ventaja: exponerse a las bajas temperaturas, ayudará a los pequeños a adaptarse mejor a ellas.

En la estación más fría del año la alimentación de los niños debe ser cuidada con recetas equilibradas y variadas. Así conseguiremos que obtengan los nutrientes necesarios para mantener su sistema inmune fortalecido en una época donde abundan los virus respiratorios. Tengamos siempre presente el agua para hidratar a los pequeños, y reservar tiempo para la actividad física.

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