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La importancia de enseñar buenos hábitos alimenticios

La importancia de enseñar buenos hábitos alimenticios

Mientras más pronto aprendamos buenos hábitos alimenticios, mucho mejor. Será mejor para nuestro desarrollo físico y mental, y clave para nuestra salud presente y futura.

En nuestras escuelas de cocina estamos conscientes de la importancia de enseñar hábitos saludables de alimentación. Enseñamos a niños y adultos a preparar las más sabrosas y divertidas recetas, y las técnicas y el manejo de los utensilios. Lo hacemos educando sobre el valor nutricional de los alimentos y cómo combinarlos en los diversos platos para lograr que sean deliciosos y equilibrados. Resaltamos la importancia de la higiene y del disfrute de las comidas, del gusto de sentarse a la mesa a compartir los más ricos alimentos.

Los más pequeños aprenden a incorporar los buenos hábitos alimenticios de forma natural, no como una obligación. La comida sabrosa y saludable pasa a formar parte de su día a día. Los adultos refuerzan lo aprendido a lo largo de sus vidas, y corrigen alguna práctica que no sea la más sana. Entre todos, en familia, se motivan a seguir las buenas prácticas, y a cambiar aquellas que están alejadas de una alimentación sana y balanceada.

¿Cuáles son los beneficios de tener buenos hábitos alimenticios?

  • Obtienes los nutrientes, vitaminas y minerales esenciales para que tu cuerpo y mente se desarrollen de manera adecuada.
  • Tienes menos probabilidades de subir de peso por consumo excesivo de grasas y azúcares, o de bajarlo por deficiencia de nutrientes.
  • Mantienes un peso ideal, de acuerdo con la edad y estatura, lo que te ayudará a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
  • Te sientes con más energía y vitalidad, y tienes más facilidad para mantener la concentración.
  • Eres consciente de lo que comes y de la calidad y cantidad de los alimentos que debes ingerir. De esta manera puedes identificar cuándo necesitas moderar o eliminar ciertos alimentos no tan saludables.
  • Disfrutas del placer de comer. Masticar bien los alimentos y comer con tranquilidad contribuyen a mantenerte con buena salud.

buenos hábitos alimenticios

¿Cómo enseñar buenos hábitos alimenticios?

Para adquirir desde la niñez buenos hábitos alimenticios es fundamental el rol de la familia y la escuela. Tienen una gran influencia porque los hábitos se adquieren por modelaje y repetición.

La Unicef recomienda comenzar a enseñar buenos hábitos desde los 0 a los 6 años. Es muy probable que los hábitos y estilos de vida saludables que se asimilan en esta etapa inicial de la vida perduren hasta la adultez. Es importante consolidar los buenos hábitos alimenticios antes de que se adquieran hábitos negativos que con el paso del tiempo sean más difíciles de cambiar.

Los consejos dirigidos a familia y maestros para crear hábitos de alimentación saludable desde la infancia, son:

  • Enseñar a los niños cómo utilizar los cubiertos, el plato, la servilleta y el mantel.
  • Indicarles que deben tener una buena postura corporal en la mesa y que deben masticar con la boca cerrada.
  • Servirles las porciones adecuadas a su edad y necesidades nutricionales.
  • Guiarlos para que mastiquen lentamente los alimentos, disfruten e identifiquen sus sabores y texturas.
  • No forzar a los niños a comer, solo ofrecerle los alimentos. Tampoco usar los alimentos como premio o castigo.
  • Enseñarles la importancia de la higiene, de lavarse las manos antes de comer y cepillarse los dientes después de cada comida.
  • Cuidar el ambiente que rodea el momento de las comidas. Tiene que haber tranquilidad y calidez, y nada de prisas. La hora de las comidas tiene que ser el centro de todo, no debe haber distracciones. Debe pensarse como un momento ameno para compartir con la familia o los compañeros en la escuela.
  • En cuanto al ambiente físico, se aconseja cuidar la limpieza y seguridad. Todos los elementos deben estar adaptados a la edad y tamaño del niño: mesa, silla, cubiertos, platos, vasos.
  • Ese ambiente positivo es ideal para conversar con los niños sobre los alimentos. Así, desde pequeños van internalizando el valor de la nutrición, y la importancia de alimentarse bien para su crecimiento y desarrollo pleno.
  • Se recomienda respetar los horarios de las comidas, evitar retrasos excesivos.
  • Incorporar a los pequeños a las rutinas de limpieza, indicarles cómo se lavan los platos, dónde van los desperdicios, y hasta permitirles ayudar un poco.

Aprender hábitos saludables en la cocina

Los buenos hábitos alimenticios se enseñan también durante la compra y la preparación de los alimentos.

  • Conviene involucrar a los pequeños en la preparación de los alimentos. Planificar con ellos los platos de la semana y en lo posible ir a hacer la compra con ellos. Este es un buen momento para hablarles de la importancia de alimentarnos de forma adecuada y qué opciones tenemos para hacerlo.
  • Dejar que participen en el cocinado, que conozcan las distintas y más sanas formas de preparación de los alimentos.
  • Cocinar recetas atractivas, que puedan sentir los sabores y texturas de los diferentes alimentos. Que los platos estimulen el apetito de los pequeños.
  • Conversar en la mesa sobre los platos, pedir la opinión de los niños sobre los sabores y olores, conocer lo que más les ha gustado y lo que menos les apeteció.

chico comiendo chocolate

Cambiar los hábitos alimenticios

Para los adultos es más difícil, pero no imposible cambiar la forma de alimentarse. Mejorar los hábitos alimenticios es siempre una buena decisión. ¿Cómo podemos lograrlo?

Apuntar qué comemos, cuándo y cuánto es una buena forma de empezar. Es un diagnóstico que nos permite saber qué debemos cambiar. Podemos identificar en qué situación comimos de más o comimos sin hambre, y reflexionar sobre qué podemos hacer en la siguiente oportunidad para evitarlo. Por ejemplo, sustituir una merienda rica en azúcares por una de frutos secos o verduras crudas.

Planificar los menús y la compra es otra buena idea, así como hacer todo lo posible por respetar el horario de nuestras comidas. Aprender nuevas recetas, apuntarse en clases de cocina para compartir con familia y amigos, son opciones para estimular la práctica del comer bien y sano.

Dejar el móvil y otras distracciones mientras comemos, hará que estemos más relajados al comer, prestaremos más atención a los sabores de nuestros platos.

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