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La mejor actividad extraescolar

La mejor actividad extraescolar

Las clases de cocina para niños son la mejor actividad extraescolar para los peques de la casa. Es la mejor selección para emplear el tiempo fuera del cole porque es una actividad muy completa. En la cocina los niños aprenden, se divierten, adquieren hábitos saludables y se ven estimulados a desarrollar su ingenio y creatividad.

Como actividad extraescolar las clases de cocina son ideales porque combinan la educación y el esparcimiento. Los niños adquieren conocimientos y destrezas mientras disfrutan. Mejoran el rendimiento en aspectos como la disciplina, la concentración, la comunicación, la organización y el trabajo en equipo.

Los niños pueden comenzar a tomar clases de cocina desde los 4-5 años de edad. Es una edad adecuada para comenzar con las actividades extraescolares en combinación con el juego libre que los peques necesitan en esta etapa.

Otra de las características positivas de las clases de cocina como actividad extraescolar es que pueden participar todos los miembros de la familia. Si se desea realizar una actividad en familia, la cocina es el mejor sitio para compartir y aprender juntos. En compañía, los niños podrían sentirse más estimulados a realizar la actividad y también se fortalecen los vínculos familiares.

Las clases de cocina como actividad extraescolar tienen la ventaja de favorecer el desarrollo personal y de socialización de los niños. Aprendiendo a desenvolverse en una cocina, los niños ganan independencia, confianza y una mayor madurez en las relaciones sociales.

Siempre es importante tener en cuenta que para disfrutar de las clases extraescolares hay que respetar el deseo e interés del niño. En esto la cocina tiene cierta ventaja con respecto a otras actividades porque tiene la virtud de encantar a medida que se van descubriendo sus secretos. Para los niños las clases de cocina son la oportunidad de conocer y explorar un mundo nuevo que puede incluso ser el descubrimiento de su vocación.

Clases de cocina para niños

Las clases de cocina para niños son adaptables, se diseñan de acuerdo con el desarrollo psicomotor y cognitivo de los pequeños según su edad.

En la escuela de cocina aprenden sobre los alimentos, a elaborar recetas y manejar las herramientas de cocina. Las preparaciones y la manipulación de los utensilios y de la propia cocina se realizan de forma progresiva y siempre de acuerdo con la edad.

En las clases de cocina los niños adquieren conocimientos sobre la alimentación saludable. Aprenden cómo se deben combinar los grupos de alimentos y cuáles son los aportes nutricionales de cada uno y cómo mantienen nuestra salud. Las recetas que se enseñan cuidan el equilibrio y la adecuada combinación de verduras, carnes rojas y blancas, carbohidratos y postres.

Todos estos aprendizajes y vivencias se dan en un ambiente agradable, hecho para disfrutar y compartir con personas de la misma edad e intereses comunes.

En esta actividad extraescolar, además, se crean buenos hábitos de higiene, limpieza y seguridad en el espacio de la cocina.
actividad extraescolar

¿Qué le aportará esta actividad en su vida cotidiana?  

En las clases de cocina los niños se entrenan para toda la vida. Aprenden recetas básicas que los ayudarán a no depender de otros para alimentarse. Por ejemplo, cómo hacer un arroz, cómo elaborar un aderezo para ensaladas, cómo hacer una rica salsa para pasta, o un sabroso postre si les apetece.

Las recetas y técnicas más sencillas son la puerta de entrada para aprender platos y formas de cocinado más elaborados. Estimulan las ganas de poner en práctica lo aprendido, por conocer más y por compartir en familia la elaboración de las recetas aprendidas.

Esta actividad despierta la curiosidad de los niños por probar ingredientes que no conocen o que no suelen comer en casa. Es una buena forma de que se atrevan a comer verduras, por ejemplo, si en la casa no lo hacen. Descubren la mejor y más sabrosa manera de cocinarlas en la medida que van conociendo la diversidad de preparaciones que existen.

Algunos de los aportes para la vida que obtienen los niños de las clases de cocina como actividad extraescolar son:

  • Amplían su cultura. Aprenden a apreciar la gastronomía de su país y a interesarse y respetar las de otros lugares del mundo.
  • Sacan el máximo provecho de los ingredientes. Un conocimiento útil para toda la vida es saber identificar los ingredientes y sus características, cómo escoger los de mejor calidad y aprovecharlos al máximo.
  • Descubrimiento vocacional. Las clases extraescolares en la cocina pueden llevar al niño a descubrir su vocación. A llevar a otro nivel su gusto por los fogones y pensar en la posibilidad de dedicarse profesionalmente a esta área en el futuro.
  • Cuidar de sí mismos. Las clases de cocina aportan a los niños independencia, seguridad, fortalecimiento de la autoestima y la oportunidad de socializar.
  • Experimentar situaciones nuevas, tales como elaborar una nueva receta, manipular un utensilio por primera vez o trabajar en equipo para obtener un objetivo. Son vivencias que dan la experiencia necesaria para abordar con seguridad situaciones similares en la vida cotidiana.
  • Organizar el tiempo. En la cocina los niños aprenden a seguir instrucciones, cómo elaborar una receta paso a paso y organizar el tiempo según las tareas a realizar.
  • Destrezas manuales. Los más chicos se benefician de la socialización con otros niños y con actividades que ayudan a desarrollar su motricidad fina. También se inician en cómo organizar el tiempo y en el concepto de responsabilidad.
  • Relajación y diversión. Para los niños más grandes, las clases de cocina son ideales para relajarse de las presiones académicas. Lo mejor de todo es que también estarán aprendiendo, pero casi sin darse cuenta.
  • Como actividad extraescolar, las clases de cocina son beneficiosas para evitar dos grandes males de la actualidad: la obesidad infantil y el sedentarismo. Crean buenos hábitos de alimentación, y estimulan a la actividad porque los niños quieren involucrarse más en la preparación de las comidas en casa. Mientras estén en la cocina se alejan por un rato de las pantallas y de la falta de movimiento.
  • Aprecio al trabajo. Los niños se dan cuenta del valor del trabajo que toma la preparación de los alimentos. Disfrutan y se sienten satisfechos cuando prueban una comida sabrosa elaborada por sí mismos.

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