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Memoria– Sentidos – Alimentos ¿ Una Mala combinación en la cocina ?

Seguro que en alguna ocasión habéis oído: “las mejores lentejas las mi madre”, “no hay mejor paella que la de mi abuela”, o el “mejor pescado el que hacía mi padre”.

Mi hija siempre dice que no hay mejor sopa de cocido que la mía (jajaja, eso es que no ha probado muchas). Cuando mi hija me pregunta por qué no hay sopa de cocido como la mía, yo le respondo como me respondía mi madre, “hija por que la hago con mucho amor”.

En realidad yo no entendí nunca como mi madre cocinando para seis en una olla exprés y trabajando fuera de casa, podía decir que las lentejas las hacía con mucho amor. ¡Por favor, que yo vivía en esa casa!.

Entonces, ¿porqué esas lentejas, esa sopa, o ese pescado nos parecen los mejores?.  Esto es algo que nuestros alumnos aprenderán pronto, y claro está, esa será una discusión que no tendrán en el futuro, porque las mejores lentejas, la mejor sopa o el mejor pescado serán las suyas  JJJ.

Para ello tendrán que aprender a reconocer como saben los alimentos, como son sus texturas, como combinarlos y como presentarlos, y aquí nos enfrentaremos a uno de nuestros problemas como formadores  “SENTIDOS y MEMORIA”.

Los seres humanos percibimos la comida empleando todos los sentidos. La combinación de sabores se registra de manera sorprendente en el cerebro, y se graba en la memoria tanto a corto, como a largo plazo, pasando para ello por la memoria sensorial.

La memoria sensorial es la memoria más básica y primitiva que tenemos, y gracias a ella, se conservan impresiones de información sensorial después de que el estímulo original ha cesado. Un olor o sabor puede traer a la memoria antiguos recuerdos que parecían olvidados.

Esta memoria sensorial junto con la memoria a largo plazo y la llamada memoria genética, pueden explicar porqué nos gustan más los platos realizados por nuestros familiares más cercanos. Por un lado nos evocan momentos y recuerdos de nuestra infancia, y por otro lado, debemos saber que contamos con 25 genes relacionados con el sabor localizados en los cromosomas 5, 7 y 12, por lo que no es de extrañar que  nos gusten las mismas cosas que a nuestros padres.

La memoria sensitiva y genética, también está relacionada con la frecuente negativa a probar alimentos determinados. Típica afirmación, “eso no me gusta”, que precede a otra no menos típica “cómo puedes decir que no te gusta sino lo has probado”.

La memoria sensorial y/o genética está detrás de esta habitual conducta en niños y adultos.

En Kitchen Academy somos conscientes de estas situaciones vinculadas con la memoria sensorial y genética, por lo que trabajaremos con nuestros alumnos convertir un problema en una ventaja. Una ventaja que quedará patente tanto en la elaboración, como en la presentación de sus platos.

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