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Problemas que causa la mala alimentación en los más jóvenes

Problemas que causa la mala alimentación en los más jóvenes

La preocupación genuina de los padres por sus hijos por evitar una mala alimentación se debe a que son muchas y graves las consecuencias que pueden traer las dietas desbalanceadas, comidas con escasos nutrientes y con cantidades insuficientes que no llegan a cubrir sus requerimientos básicos.

Es común que los niños prefieran jugar a sentarse a la mesa y consumir todo lo que está en el plato, sin embargo, el empeño debe estar centrado en que en cada comida existan ciertos rituales que vayan formando en ellos el hábito de comer a la misma hora, en el sitio adecuado, con todos los implementos y menús con todos los grupos de alimentos.

Los hábitos y costumbres sanas de alimentación que adelantemos en casa, pueden ser reforzados en una escuela de cocina infantil donde expertos en nutrición pueden hablarles a los niños sobre la importancia de una dieta abundante y balanceada, y donde estarán aprendiendo mientras se entretienen conociendo las propiedades de los alimentos y cómo actúan en el organismo.

Consecuencias de una mala alimentación

La formación del cerebro y todas las capacidades cognitivas se forman durante los primeros años de vida, de allí la importancia de una alimentación que ayude al organismo a fortalecer el cerebro.

Más adelante, en la adolescencia, cuando ocurren cambios hormonales, las necesidades del cuerpo aumentan considerablemente, debido al alto consumo energético, por lo que se requiere de comidas que contengan carbohidratos, vegetales, proteínas de origen animal, verduras y frutas.

La pubertad es la etapa en la que el cuerpo aumenta el 25% de la talla que lo acompañará durante la adultez, aumenta la masa tanto de los músculos como de los huesos, se aumenta la capacidad sanguínea y el tamaño de los órganos internos, lo que nos indica que las necesidades nutricionales deben ser suplidas para la formación y desarrollo del cuerpo en todas sus dimensiones.

Es por eso que una mala alimentación estaría atentando contra el crecimiento y desarrollo del cuerpo, la capacidad de respuesta cognitiva e intelectual, la agilidad física y comprometiendo la salud tanto en el corto como en el mediano y largo plazo.

Enfermedades relacionadas con una dieta inadecuada

En la adolescencia son muchas las opciones de comida que se nos presentan para salir del paso, que por lo general no aportan los nutrientes necesarios. La mayoría de quienes siguen una dieta inadecuada presenta problemas que se han hecho comunes en los tiempos actuales, y han significado el incremento en la aparición temprana de enfermedades como la diabetes tipos 2, hipertensión, problemas cardiovasculares y obesidad.

Además, se aumenta la probabilidad de padecer de:

  • Anemia

Esta es una afección que se manifiesta en la sangre debido a la falta de hierro en el organismo, y es ocasionada por una deficiencia nutricional cuyos efectos son irreversibles en el desarrollo intelectual del niño. Un niño o adolescente anémico tiene poca capacidad de retención, análisis y discernimiento, así como de concentración, por lo que se estaría comprometiendo su futuro como persona autónoma e independiente.

  • Debilidad músculo esquelética

El bajo consumo de proteínas, calcio, vitaminas provenientes de diferentes alimentos, y otros nutrientes puede atentar contra la formación y desarrollo muscular y óseo. La debilidad muscular o hipotonía, se relaciona con la poca tonicidad de los músculos, cuya respuesta se ralentiza ante situaciones cotidianas.

Los jóvenes con hipotonía presentan piel pálida, bajo rendimiento escolar y físico, tienen un semblante cansado y triste y un crecimiento lento o nulo.

  • Desnutrición

La desnutrición es un tema sensible que afecta no solo la vida del niño o adolescente que la padece, sino de su familia y de la sociedad. La desnutrición es un proceso complejo que aparece no solo cuando no se ha tenido la cantidad de alimentos suficiente, sino cuando lo que se ha consumido no aporta los nutrientes que requiere el organismo.

Un niño o adolescente que sufre de desnutrición es más propenso a enfermedades infecciosas, pues su sistema inmunológico está comprometido; tiene un crecimiento y desarrollo lentos, tiene baja respuesta psicomotora y bajo desempeño intelectual y físico.

Otras enfermedades asociadas a la mala alimentación son insomnio, cansancio, dolores crónicos, cefaleas, gastritis, altos niveles de colesterol, dificultades respiratorias, problemas odontológicos y apatía.

¿Cómo evitar la mala alimentación?

Siempre es mejor prevenir que lamentar, y en el caso de las enfermedades que son consecuencia de una mala alimentación, lo mejor es evitar caer en un círculo vicioso de ingerir comidas que nos llenen pero no aporten nutrientes, para luego caer en cuadros de enfermedades que nos lleven a una emergencia médica, sin atender el origen del problema.

No obstante, el hogar es el sitio donde por antonomasia se debe impartir una formación nutricional adecuada, pues es allí donde los niños aprenden, con el ejemplo de los padres y demás miembros de la familia, a consumir todo tipo de alimentos.

Algunos consejos para prevenir la mala alimentación

No saltarse ninguna comida

Especialmente el desayuno, que resulta ser la comida más importante del día, pues a partir de lo que ingiramos tendremos una disposición durante la mañana. El consumo de huevos, mantequilla, leche, yogur, panes ricos en fibra, frutas y zumos naturales deben estar presentes en el desayuno.

Comer balanceado y suficiente

Todas las comidas deben incluir alimentos de todos los grupos, la proporción de cada uno de estos determinará la cantidad de nutrientes que aporten al organismo. Lo recomendado es 25% de proteínas (carnes, pollo, pescado, huevos), 25% de carbohidratos (arroz, preferiblemente integral, pasta, puré) y 50% de vegetales y frutas.

También se debe considerar la hidratación como un factor esencial en la nutrición, especialmente de agua no carbonatada.
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Cocinar en casa

Hasta los mejores chefs recomiendan las comidas hechas en casa, pues de estas conocemos el origen de los ingredientes, se controlan las cantidades de azúcar y grasa y se procura la inclusión de alimentos ricos en nutrientes.

Alejarse de la comida chatarra

La comida rápida es en parte responsable del aumento en los índices de obesidad, por su alto contenido de harina refinada, azúcar y grasa, que satisfacen el hambre pero aporta calorías vacías. Mantenernos al margen de estos menús nos ayudará a evitar la mala alimentación.

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