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¿Cómo debemos conservar los alimentos que hemos cocinado?

¿Cómo debemos conservar los alimentos que hemos cocinado?

Una de las grandes preocupaciones del hombre a lo largo de la historia es la de conservar los alimentos, bien para las épocas de escasez o para mantener comida disponible para alimentar a familiares o allegados que no estuvieran en el momento de comer. Existen muchas técnicas para conservar los alimentos, tanto crudos como ya preparados, los cuales son objeto de este post que te ofrece Kitchen Academy, a fin de que se mantengan en perfectas condiciones sin que pierdan sus propiedades o simplemente se dañen.

Actualmente, se conocen técnicas para conservar los alimentos mediante refrigeración, congelamiento y el cierre hermético de envases de plástico o de vidrio. Cada una es estas técnicas se adecúa a la forma como se hayan preparado los alimentos, y con un tiempo de vigencia prudente; de todas maneras, tanto nuestro olfato como gusto serán los jueces ideales para saber cuándo una preparación no cumple con las condiciones para ser ingerida.

Diferentes formas de conservar los alimentos

Actualmente, podemos conservar los alimentos con la aplicación de calor o frío, mediante deshidratación, irradiación, un buen envasado o usando aditivos, como salmuera, vinagre, alcohol, etc. Las salsas y cremas, por ejemplo, son preparaciones delicadas, sobre todo si llevan huevos, leche o cualquier otro producto lácteo. Lo ideal para conservar alimentos de este tipo es hacerlo en envases de vidrio, a una temperatura no mayor de 4º C.

Si están hechas con tomates, estas pueden durar más tiempo en la nevera, debido a que los ácidos del tomate ayudan a preservarla; sin embargo, lo mejor es refrigerarla en envases de boca ancha, de manera que, transcurrido cierto tiempo, se pueda observar si ha acumulado hongos alrededor de la tapa o ha formado una película blanca sobre esta. De ser así, debe ser desechada.
¿Cómo debemos conservar los alimentos que hemos cocinado?

Sellado al vacío

Si se trata de salsas o pastas de tomate que debamos almacenar por largo tiempo, lo recomendable es guardarlas en frascos de vidrio, y cerrarlos al vacío. Para utilizar esta técnica, lo primero que debes hacer es esterilizar los frascos previo lavado con agua y jabón. Se ponen a hervir durante 15 minutos, los retiras del fuego y los dejas enfriar hasta que el agua esté templada. Se retiran del agua con unas pinzas para evitar el contacto con las manos, los dejas sobre un paño seco y limpio, para que se sequen al viento.

Para envasar al vacío, se envuelve el frasco con un paño seco para evitar quemarte. Introduces el alimento a envasar que esté muy caliente, no debes llenarlo hasta el tope del frasco, sino dejar un centímetro entre el producto y el borde. Limpias bien el borde, cierras bien fuerte el envase y esperas que se enfríe. Para saber si está cerrado al vacío, la tapa se hundirá en el medio.

Así puedes preservar sopas, legumbres, salsas, cremas, bases para condimentar pollos, carnes, pescados, guisos, mermeladas, conservas, jugos naturales, compotas, etc.

Bolsas con cremallera

Las bolsas con cremallera también son muy utilizadas para conservar alimentos. Allí puedes guardar vegetales crudos o cocidos, frutas limpias y peladas, o pulpa de frutas, alimentos crudos como pollo, carnes o pescados, incluso puedes dejarlos marinando sin que se estropeen.

Para que las bolsas queden bien cerradas y sin aire dentro, introduces dentro de la bolsa el alimento que deseas conservar, cierras la cremallera dejando abierto unos centímetros, la sumerges en agua hasta que cubra todo el contenido. La presión del agua al ser más alta que la del aire contenido en la bolsa, hará que este salga y el plástico se adhiera al producto. Mantén la bolsa sumergida hasta que ya no le quede aire y terminas de cerrar la bolsa.

Con esto conseguirás que los alimentos duren más, pues al cerrarla al vacío se extrae el oxígeno que es el causante de su oxidación y descomposición; se mantiene el sabor y dura más en el congelador.

En recipientes de plástico

Si sobra comida preparada y quieres conservarla para otra ocasión, guárdala en recipientes de plástico con su respectiva tapa; de manera que quede bien cerrado y no absorba los olores o sabores del refri. Procura que los envases estén bien limpios y secos, de manera de evitar que se altere la textura y el sabor de los alimentos. Si sabes que no consumirás esta comida en los próximos días, lo mejor es que de una vez la pongas en el congelador para que dure más tiempo.

Algunos consejos para conservar los alimentos de forma adecuada

  • Lávate muy bien las manos antes de manipular la comida sobrante.
  • Utiliza utensilios y envases limpios y secos.
  • Refrigera o congela la comida cocinada en el menor tiempo posible, para evitar que vaya cambiando su composición en la medida en que pase más tiempo a temperatura ambiente. Si pasa más de cuatro horas sin refrigerar, lo mejor es desecharla.
  • Si queda gran cantidad de comida sobrante, procura dividirla en porciones más pequeñas y evitar guardarla en un recipiente grande, pues tardará más en enfriarse y puede sobrepasar el límite de tiempo que requieren los microbios para aparecer.
  • Evita guardar comida en el mismo recipiente donde los cocinaste, o meter comida en envases de metal en la nevera. Tampoco comida servida en platos sin tapa.
  • Procura no llenar completamente los envases con la comida que vas a congelar, pues al frío, las moléculas de agua se expanden, se puede levantar la tapa y quedar expuesta parte de la preparación.
  • Puedes refrigerar previamente los recipientes donde vas a guardar la comida sobrante, para que ayudes a que los alimentos se enfríen y disminuya el calor de los alimentos que harán contacto con otros que tengas en el refri o en el congelador.
  • Es conveniente que dejes espacio entre los recipientes, de manera de facilitar su enfriamiento y procurar que sea parejo.
  • Ponles etiquetas a los recipientes que guardes, bien en el refri o en el congelador, para que sepas su contenido y la fecha en la que los almacenaste.
  • Procura consumir en un tiempo de dos días los alimentos que hayas refrigerado, ya que el frío de la nevera no elimina ni previene los microorganismos, solamente evita que su desarrollo sea acelerado.
  • Nunca pongas a descongelar la comida, cruda o cocida, a temperatura ambiente. Para descongelar los alimentos, ponlos un día antes en el refri, para que su descongelamiento sea lento.
  • Al recalentar cualquier comida que haya estado guardada, hazlo a una temperatura mínima o mayor de 70º C, sobre todo si son cremas, salsas, guisos, sopas, etc., y si es posible, dejarla hervir.

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