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visita escolar única

Una visita escolar única y distinta en nuestras cocinas de Kitchen Academy

Las experiencias vividas durante una visita escolar única quedan grabadas y  se recuerdan con alegría. Las visitas escolares a las cocinas de Kitchen Academy están diseñadas para que sean una experiencia inolvidable, tanto a nivel personal como a nivel académico. Tus hijos disfrutarán mientras aprenden de ciencias naturales, pero también de matemáticas y, por qué no, de geografía o lenguaje.

Una visita escolar única para aprender a través de las recetas

Conocer sobre biología

En primera instancia, cocinar es un disfrute para los sentidos y en una visita escolar única a Kitchen Academy lo demostramos. Apreciar los distintos sabores, reconocer olores, fomentar la armonía visual en la presentación de un plato son aprendizajes que buscamos en los niños.

Aprovechamos también para que conozcan un poco más sobre su aparato digestivo, hábitos de masticación y de deglución. En una visita escolar única pueden entender conceptos sobre buena alimentación, qué alimentos pueden consumirse crudos y cuáles requieren algún tipo de cocción.

Conocer sobre los macronutrientes y los micronutrientes y la importancia de cada uno para el buen funcionamiento de nuestro organismo no solo serán conceptos teóricos. En nuestras cocinas aprenderán, además, cómo combinarlos y de dónde obtenerlos para llevar una dieta balanceada.

También se aprende de física y de química

Observar y comprender los cambios en las propiedades de los alimentos y asociarlos a cambios físicos o químicos en su estructura o composición pueden hacer una visita escolar única para los chicos. Disolver la sal o el azúcar, hacer una emulsión para que se una el aceite con algún ácido, preparar una espuma serán tareas interesantes que ahora tendrán sentido.

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¿Y por qué no aprender de geografía o de economía?

Sí, durante una visita escolar, nuestras cocinas también pueden servir para la enseñanza de materias como la geografía o la economía.

Hablar sobre el origen de las especias en regiones de Asia o en la costa mediterránea. Conocer que la patata, el maíz, el cacao y hortalizas como el tomate y los pimientos fueron traídos de América y que hoy constituyen la base de nuestra alimentación. Pero también saber que cereales como la avena, el trigo o el centeno, además de las legumbres y otras hortalizas fueron exportados desde Europa para el mundo.

Por otra parte, conocer la gran cantidad de productos maravillosos con los que contamos y que tienen denominación de origen protegida. Entender su significado y conocer las características de sus regiones de origen. Una visita escolar única debe ayudar a sentirnos orgullosos de nuestra gente del campo, que se esmera día a día para mantener la calidad de sus productos.

En cuanto a economía, podemos resaltar la importancia de España como el primer productor de aceite de oliva del mundo y segundo productor de azafrán. Además, mientras cocinan, los chicos pueden investigar sobre los volúmenes de productos agrícolas que exportamos a la comunidad europea.

Sin dejar de lado las matemáticas

Imposible no aprovechar una visita escolar única a nuestras cocinas para aplicar conceptos matemáticos. Desde el conocimiento de los símbolos y las unidades de medida hasta la realización de operaciones matemáticas para reducir o aumentar proporcionalmente la cantidad de un ingrediente. En mayor o menor medida, cada receta requiere de un conocimiento preciso de las matemáticas para obtener un plato bien terminado.

La escritura y la comprensión lectora también juegan un gran papel

Porque interpretar erróneamente el orden que se sugiere en una receta puede hacer que la torta quede hecha un pan. En una visita escolar única debemos mostrarles a los chicos que, además de saber elaborar una receta, es importante saber transmitirla y dejarla plasmada para que otros puedan repetirla.

Aprendizajes personales y colectivos

Finalmente, pero no menos importante, una visita escolar debe servir para lograr aprendizajes personales y de grupo en los niños. El refuerzo de valores de respeto, solidaridad, trabajo en equipo, generosidad, empatía, responsabilidad subyace y acompaña la elaboración de las recetas.

Aprender y aceptar que todos cometemos errores y tratar de corregirlos. Que cuando se trabaja en equipo, cada integrante tiene una responsabilidad para con los demás. Y que, al final, cuando se alcanza la meta, se disfruta entre todos, porque todos fueron partícipes. No es solo la torta o la paella que prepararon, se les enseña que el logro es de todos.

Una visita escolar única puede transformar la cocina en una gran aula multidisciplinaria, en la que los chicos obtengan aprendizajes formales, pero también informales. Que se den cuenta de que las materias que aprenden en el cole tienen sentido en sus vidas diarias.

Y estas experiencias irán más allá de los chicos. Sus maestros aprenderán también cómo dictarles los contenidos de sus materias de forma más significativa y, por lo tanto, más entretenida. Además, los chicos podrán compartir en familia los conocimientos adquiridos y querer participar más en la elaboración de la comida para todos.

Definitivamente, la cocina es el mejor salón de clases para producir aprendizajes significativos y una visita escolar única puede quedar en el recuerdo de tus hijos para toda su vida. Anímalos desde pequeños a que comiencen a conocer los secretos y la diversión que pueden esconderse detrás de una receta. Las ventajas que puede representar para ellos conocer el mundo culinario se verán durante toda su vida.

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